Copy
La nueva entrega de La Bonilista, la lista de correo de bonillaware.com. El newsletter de noticias relevantes para personas importantes ¡Bienvenidos!
1535 tarugos

han recibido esta Bonilista



Esta semana, en Bonillaware:

Una guerra termonuclear está apunto de empezar.
Inversión 100 millones en GitHub
Y la semana pasada...

¿Los desarrolladores son de Marte y los emprendedores de Venus?
#debate10
 




Los últimos siete días...


Esta semana, por fin, conseguimos firmar el contrato con nuestro proveedor de empanadas. Ahora sólo queda cerrar esas decenas de menudencias de las que nadie te habla cuando se llenan la boca con lo de “emprender en Internet, es fácil”.
 
También visité a los amigos de AT Sistemas para darles la bienvenida a bordo como nuevos partners de Atlassian. Tengo muchos y buenos amigos ahí dentro, así que estoy expectante con lo que puedan llegar a hacer.
 
Además, escribí un artículo sobre lo que nadie cuenta de la inversión de 100 millones de dólares en GitHub, una auténtica guerra empresarial que la prensa especializada o no ha sabido o no ha querido explicar.


Por cierto, la próxima semana, estaré en Canarias para dar una charla en la TLP2K12 de Tenerife, pero eso, como casi siempre, es otra historia…
  

La Columna B


Exporta Neuronas


Con la que está cayendo, es normal que muchos profesionales cualificados se hayan marchado a trabajar fuera o estén pensando en hacerlo. Sin embargo, hay otra opción, un plan B: trabajar desde aquí para clientes y empresas de fuera.
 
En realidad, es más normal de lo que parece. Yo ya lo estoy haciendo con Atlassian, pero conozco al menos a 5 camaradas del metal que están en la misma situación.
 
Una situación que no tiene nada que ver con emigrar y sí mucho más con exportar. Al irte fuera, toda la riqueza que generas se queda en el país de destino, mientras que, al residir aquí, sigues comprando al frutero de la esquina y tomándote la clara con limón en el Hogar del Jubilado, en vez de en el Lefty O’Douls de Geary con Powell.
 
¿Y cómo se consigue contactar con esos clientes y empresas extranjeros? Nadie dijo que fuera fácil, pero hay muchos caminos para conseguirlo. Algunos consiguieron volver después de trabajar fuera –una vez que te has ganado la confianza de una empresa, es relativamente sencillo que te permitan teletrabajar- y otros conocieron a sus actuales empleadores en España. Aunque, muchas veces, es tan sencillo como visitar de cuando en cuando las ofertas de trabajo de tus empresas favoritas.
 
Si no consigues que te contrate una empresa directamente, siempre puedes intentar ofrecer tus servicios como freelance. Mark Ellul, australiano afincado en Zaragoza, dio hace poco una charla sobre cómo conseguir clientes extranjeros, plagada de buenos consejos y sugerencias.
 
Para mí, lo mejor de trabajar para compañías extranjeras no es conseguir mejores salarios o tarifas, sino que además de facturarlos, los cobras… y no a 180 días. Una sutil diferencia que aprende pronto el que quiere “emprender” en este país.
 
Por supuesto, también hay cosas no tan buenas… por ejemplo, la necesidad casi obligatoria de crear una SL para contratar con gente de fuera, sobre todo americanos. Porque los contratos, a veces, son tan leoninos –“no podrá trabajar con ningún competidor nuestro sin nuestro permiso expreso durante los próximos dos años”, “en caso de disputas sobre la resolución de este contrato, sólo se admitirán los tribunales y cortes del Estado de Massachusetts como interlocutor válido”- que firmarlos personalmente, como autónomo, y responder con todos tus bienes personales en caso de demanda es un riesgo que casi nadie quiere o puede correr.
 
No sólo los profesionales individuales pueden exportar neuronas, empresas o equipos completos también podrían empezar a hacerlo.
 
En 2007, el jefe de Spartez, una pequeña empresa de informática en Gdansk, Polonia, les comunicó a sus empleados el cierre de la empresa por problemas económicos. En vez de buscar trabajo cada uno por su lado, escribieron una carta a Mike Cannon-Brookes -propietario y fundador de Atlassian-, ofreciéndose como un equipo rodado y altamente cualificado. Al día siguiente, dos personas volaban desde Australia para conocerles. Desde entonces, trabajan integrados dentro de la estructura de la compañía australiana como responsables del desarrollo del servidor de integración continua Bamboo. El resto es historia.
 
Nadie dice que sea fácil, pero tampoco dejes que nadie te diga que es imposible. Trabajar para empresas extranjeras no es la panacea, pero es una opción más, de las muchas que tenemos mas allá de emigrar, a pesar de que algunos se empeñen en convencernos de lo contrario.


Si te ha gustado, pinta, colorea, copia y distribuye:

Like La Bonilista - Exporta Neuronas on Facebook share on Twitter Google Plus One Button

Copyright © 2012 Bonillaware, Todos los derechos reservados.
Email Marketing Powered by Mailchimp